El Delfín Verde: camping ideal para familias

 

 

El finde pasado para celebrar mi cumple hicimos una escapada al camping El Delfín Verde. Yo soy cero de campings pero vi unas fotos de sus bungalows y pensé “Así si!” y como mi marido lleva tiempo insistiendo en que un camping es ideal para familias, pues para allí que nos fuimos.

La verdad es que los bungalows eran en realidad mini apartamentos en zona ajardinada (los nuestros eran los Barcelona, recién inaugurados). Dos habitaciones con sus respectivos baños con plato de ducha, un salón con cocina muy bien equipada y un porche con mesa y sillas e incluso sofá.

También puedes pedir trona (gratis) y cuna (10 euros que, tras mostrar mi sorpresa por el hecho de cobrarla, y más teniendo en cuenta que no hay descuento para familias numerosas, nos pusieron gratis. Ya sabéis aquí el que o llora no mama).

La verdad es que prácticamente hicimos vida en el porche porque se estaba muy fresquito y para nosotros que vivimos en ciudad, poder comer “pisando verde” es un lujo. Aunque en realidad lo que nos hubiera gustado era pegarnos una buena siesta en ese sofá pero de momento tendrá que esperar…

Desayuno en el porche, El Delfín Verde.
Zona bungalows Barcelona, El Delfín Verde.

Alrededor todo césped, árboles y flores superbién cuidadas y un caminito que te llevaba a la playa con unas vistas de las Illas Medes espectaculares. Justo antes de la playa hay un chiringuito muy chulo al que le tenemos el ojo echado para alguna visita de más adelante, cuando los peques sean un pelín mayores y no se queden fritos a las 10 de la noche. Tenía zona de chill-out con camas tamaño matrimonio que mis hijos usaron como camas elásticas (estaba cerrado y no nos veía nadie… para qué les íbamos a quitar la ilusión a los pobres!)

Chiringuito camino de la playa, El Delfín Verde.
Zona Chill-out del chiringuito, El Delfín Verde.
Playa espectacular situada en una reserva natural protegida, con las Illas Medes al fondo. El Delfín Verde.

Además cada zona tiene una (o varias) piscinas que cubren muy poquito y que hicieron las delicias de mis hijos pequeños: el mediano porque decía que nadaba y hacía el cocodrilo (el agua no le cubría ni el culete cuando se estiraba!) y la baby porque sentada quedaba como si estuviera en la bañera y era perfecto para chapotear..

Una de las piscinas que cubrían poco, El Delfín Verde.
Otra de las piscinas pequeñitas en la que además había un mini-parque. El Delfín Verde.
Estas piscinas son ideales para los más peques. El Delfín Verde.
Se lo pasaron bomba! El Delfín Verde.

Y para el mayor cómo no, la súper piscina en forma de delfín. A él le encantó porque se podía tirar y hacer mil chapuzones pero la verdad es que es donde más gente hay y los alrededores de la piscina son de baldosas, no hay césped y las hamacas creo que eran de pago. Yo desde luego me quedo con las piscinas pequeñitas y su césped, eran mucho más tranquilas y casi siempre estábamos solos.

En cuanto a instalaciones, todo lo que podáis pedir: campos de fútbol, de tenis, mesas de ping-pong, parques para peques peques y para peques más mayorcitos, gimnasio, camas elásticas (de pago, pero hacen la vista gorda con el tiempo…), minigolf. Incluso creo que hay sala de juegos pero nosotros por allí, por suerte, aún no nos toca pasar.

Campos de fútbol, uno de ellos con césped natural y tamaño real, campos de básket, mesas de ping-pong, pistas de tenis… El Delfín Verde.
Parque para los más peques, El Delfín Verde.
Parque para más mayores, El Delfín Verde.

También una zona con escenario donde vimos que por las mañana organizaban distintas clases de gimnasia y por la tarde había animación para los peques. Había una pantalla enorme para eventos deportivos, nosotros pudimos disfrutar la Fórmula 1.

Y para dormir también hay de todo, desde zonas de acampada para tiendas y caravanas (creo que incluso se podían alquilar ambas cosas), hasta bungalows chiquitines, luego otros de madera un pelín más grandes e incluso unas modernas tiendas “glamping” que eran chulísimas pero para nosotros poco prácticas porque los niños tienen que dormir en una habitación en alto, con escaleras tipo litera y, de momento, los nuestros son demasiado pequeños para eso.

Zona Bungalows, El Delfín Verde.
Tiendas “glamping”, El Delfín Verde.

También hay médico pero sólo una hora al día, lo que nos pareció un poco justo porque, al preguntar a los socorristas que nos atendieron por una pequeña herida que se hizo mi hijo, nos sorprendieron diciendo que en el camping caben hasta 8.000 personas!! Aún así, en ningún momento nos dió la sensación que hubiera tanta gente y eso que estábamos en temporada alta, pero la gente queda muy repartida y es que el recinto es enorme.

Y en cuanto a servicios hay varios restaurantes y un gran supermercado con precios más que correctos.

Ahí encontraríamos la parte negativa de este camping, la poca profesionalidad de algunos de los empleados, por lo menos de la mayoría de los que tratamos nosotros. A excepción de la gente del supermercado y los socorristas, el resto muy mal… sin ganas de atender, con malas caras y poco profesionales.

Empezando por la recepción donde el chico que nos atendió el primer día se equivocó de alojamiento y luego nos explicó mal el tema de la pulsera (nos dijo que podías pagar en todos los sitios pero olvidó el detalle que tienes que cargarla primera porque es pre-pago, así que al día siguiente los cruasanes que quería comprar para el desayuno se quedaron en la panadería..), luego otra chica a la que pregunté por esa pulsera después de quedarme sin cruasanes y que llegué a pensar que no entendía mi idioma porque se quedaba pasmada ante mis preguntas…

Pasando por la coordinadora de limpieza a la que pedimos por favor que vinieran a quitar los dos chicles que había pegados en el suelo (gran problema sin vas con niños que gatean, bueno y si no también porque yo pisé uno descalza y… puajjj!). Fue muy simpática y me pegó un rollo de que ella también tenía tres hijos y blablablá pero cuando nos fuimos dos días después los chicles seguían allí. Los camareros del restaurante de la piscina y del restaurante italiano te atienden sin ganas y tienes que pedir las cosas repetidamente (tres intentonas para conseguir una trona y otras tres para una cucharilla…)

En fin… es una lástima que dirección se esmere tanto en tener un camping tan bonito y unas instalaciones de 10 si luego no hace una buena selección de personal y tampoco tiene supervisores que vayan controlando.

Pero bueno, no os creáis que nos llevamos mal recuerdo, al contrario… estamos deseando repetir!! Nunca os recomendaría un sitio que no me gustara por muy “pinterest” que sea… Eso sí, la próxima vez comparemos la comida en el súper o en una tienda de comida preparada, que tenía muy buena pinta y a juzgar por las colas que siempre se hacían delante debía estar todo muy rico.

 

La guinda: las piscinas chiquititas son perfectas. Peques felices→ padres relajados así que todos encantados de la vida.

A mejorar: sin duda, el personal. He obviado algunas cosas por no dar la sensación equivocada ya que nuestro finde fue muy muy bien pero el tema del personal deberían mejorarlo a todas luces. Yo pongo todo de mi parte en mi trabajo para que mis clientes queden satisfechos (y no siempre es fácil, trabajo en publi!) así que espero obtener lo mismo cuando la clienta soy yo.

Datos: Camping El Delfín Verde. Carrer del Rossinyol, 1. 17257 Torroella de Montgrí, Girona.

Y vosotras, sois de cámping?? conocíais El Delfín Verde? Me recomendáis algún otro de este estilo?

 

Family Room Café: restaurante perfecto para ir con niños

Hace tiempo que teníamos pendiente ir al Family Room Café, nos encanta ir descubriendo sitios en los que comer bien y en los que los peques puedan disfrutar. El viernes por fin se alinearon los astros y aunque el mediano estaba en la guarde (o quizás por eso) nos decidimos a ir.

Nosotros escogimos el de Les Corts por comodidad ya que antes habíamos hecho unos recados por la zona.

Family Room Café, Les Corts

La primera impresión ya fue buena, como fuimos muy pronto ( antes de las 13:30h, “mama tengo haaaambreeee” “mama cuando comeeeemoooosss”) tuvimos el local para nosotros solitos y nos sentamos junto el rincón de juegos, como no.

Mesa privilegiada, al lado del rincón de juegos. Family Room Café.

Primero pedimos para nuestro hijo un súperplato de pasta, buenísimo doy fé, pero tener el rincón de jugar tan cerca hizo que a medio plato desapareciera y el camarero muy amablemente se nos adelantó preguntando si lo queríamos para llevar (estos detalles me encantan). Mientras comía el mayor aprovechamos para darle la papilla a la baby (olvidé preguntar si ofrecían papillas, pero no me extrañaría en absoluto) así que al ratito estaban los dos jugando como si estuvieran en casa.

Plato de pasta riquísimo, Family Room Café.

Y nosotros, pues nosotros mejor que en casa porque encima nos cocinaron platos buenísimos. Yo pedí la ensalada del día (con salmón, aguacate, pepino…), riquísima y más que generosa, podría ser plato único perfectamente, pero a mí que si algo me gusta es comer, me dio por pedir de segundo una piadina de berenjena y gorgonzola que era espectacular. Mi marido pidió unos rollitos vietnamitas y un bocadillo de roastbeef también riquísimos.

Ensalada del día, Family Room Café.

De postre había un surtido de pasteles caseros con una pinta deliciosa pero ya no podía comer más así que es la excusa perfecta para volver otro día a merendar.

Galletas y pasteles caseros, Family Room Café.

Y todo esto SIN INTERRUPCIONES…que más se puede pedir??

Sí, se puede pedir que el local sea bonito… y este lo es y con creces. Decoración cuidada al detalle, mapa mundi enorme que hizo las delicias de mi hijo, mesas y sillas distintas que hacen un conjunto la mar de bonito. Rincón de juegos con casita de madera y cojines, sillitas pequeñas, juguetes.

Mapa mundi, Family Room Café.
La baby como en casa, Family Room Café.
Creo que se hubieran quedado toda la tarde, Family Room Café.

La guinda: en el lavabo no solo tienen cambiador sino que hay pañales, toallitas y hasta colonia. También un adaptador para el váter que nos hubiera ido bien si hubiera venido el mediano.

A mejorar: pues la verdad que nada, no hubo nada que no nos gustara (y no, no me pagan por este post… me faltan tropecientos “k” para eso!)

Family Room Café: calle Joan Gamper 13, Barcelona.

Vosotras ya conocíais este sitio? Me recomendáis algún otro parecido para ir probando?